Txemi del Olmo: "Si el trabajo está bien hecho, es cuando menos se nota el doblaje "


Fotografías: Cedidas

José Miguel del Olmo (Bilbao, 1964) o Txemi, como el mismo se presenta, es actor de doblaje desde hace 12 años. Siguiendo los pasos de su padre (Luis del Olmo, periodista de El Correo), comenzó sus estudios de periodismo, pero por aquel entonces trabajaba en la Cadena Ser y viendo que aprendía más en la radio que en la universidad dejó la carrera a medias. Estuvo como locutor en varias emisoras como la Ser, Onda Cero o Radio Euskadi, hasta que encontró su verdadera vocación, el doblaje.

Entró en este mundillo mediante un curso que le sirvió para conocer la profesión y tras la primera prueba que hizo en un estudio comenzó a trabajar. Desde entonces ha puesto voz en numerosas películas y documentales, pero quizás sus personajes más reconocibles sean Jamie Hyneman (Cazadores de mitos) y  William Katt (en la reposición de la serie "El gran héroe americano"). Ahora mismo compagina su trabajo como actor de doblaje con ser profesor de esta profesión en la Escuela de Cine del País Vasco situada en Deusto. Además, es el autor de la popular cuña publicitaria la gaseosa "Cruz de Gorbea", nos contará cómo pasó de ser "una gamberrada de la cuadrilla" a estar en todos los teléfonos móviles.

Dices estar enamorado de esta profesión, ¿por qué?
Totalmente. Me encanta trabajar con la voz, la interpretación y veo una magia que no se ve fácilmente cuando no se conoce la profesión. Esa magia de tener un personaje y tratar de pegarte a él, interpretarlo y captarlo, tratar de actuar como él. Más que una imitación es una traducción de emociones.

¿Cómo es el trabajo de un actor de doblaje, desde que llaman para una producción hasta que lee la última palabra del guión?
Primero la traducen y ajustan los diálogos para que encaje con la boca. Después se divide en trozos, que se llaman takes. Una vez que está el material preparado se convoca a los actores de doblaje, que puede ser para unos pocos trabajos o para una película entera. Llegas a la sala, donde está el director de doblaje, con el que trabajas todo el tiempo take por take indicándote como lo quiere, haciéndote correcciones cuando lo grabas, explicándote como es tu personaje para que te metas en situación. Aunque tenga que decir solo dos frases, tienes que saber qué intención lleva o qué intención va a llevar después. Una vez que has grabado todo firmas una hoja de derechos de voz de Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión (AISGE), que se cobra a final de año y te vas.

¿La situación económica está afectando mucho al sector?
Esta afectado. Al haber escasez de dinero no hay producciones nuevas y nadie se aventura a crear nuevos proyectos para televisión porque con la crisis no se hacen encargos, no compran series y se está dando al bombo de repetir y repetir. En los canales de documentales verás cien veces el mismo documental, incluso los que tienen desde hace muchos años.



¿Hay hueco en el País Vasco para trabajar o hay que salir a Madrid o Barcelona?
Aquí hay muy poco, es más fácil empezar a abrir puertas en Madrid. Lo bueno del País Vasco es que puedes ir de oyente y te dejan estar presente en la sala cuando se dobla. Se dobla muy poco pero cuando hay, si tienes la suerte de contactar con algún director de doblaje o con algún actor, te pueden dejar estar en la sala. En Madrid lo han cerrado y es prácticamente imposible. Sin embargo, eso es lo que ayuda al actor de doblaje ver mucho como trabajan los que tienen experiencia, además de la práctica.  Lo bueno de Madrid es que siempre que se tenga una experiencia es más fácil empezar a trabajar en doblaje y hacer pequeñas cositas. Quizás en el País Vasco haya algún hueco pero aquí somos una comunidad fija de actores que cubrimos todo y está bastante difícil entrar, siempre hay posibilidades, pero está difícil.


Hace poco salió en los medios que el doblaje en euskera está prácticamente desapareciendo, que cada año el Gobierno Vasco invierte menos dinero, ¿qué opinión te merece? (Noticia de El Correo)
Yo no doblo en euskera, pero pienso que la televisión pública vasca ha recortado muchas producciones en este idioma y debido a eso todos los actores que doblan en euskera, que no son todos los que estamos aquí, pues se han visto sin trabajo. De una época dorada en la que se doblaba una burrada de trabajos mañana, tarde y anochecer casi, pues ahora se ha disminuido hasta niveles que prácticamente no se dobla nada. Por eso los actores se han movilizado, para dar un toque de atención a la televisión autonómica y que no muera el doblaje en euskera, o no quede a niveles mínimos.

¿Qué sector dentro del doblaje es el que más dinero da?
La publicidad es lo que más se paga, lo puede hacer un actor de doblaje o lo puede hacer un locutor, por eso es bueno meter las narices por publicidad y hacer todo lo que se pueda. Lo malo de este campo es que es una pequeña comunidad de voces.

En estos años que llevas dando clase, los alumnos ¿se apuntan más por afición o por ver una salida laboral?
Yo creo que quieren conocer este mundo, hay gente que viene porque es apasionada del cine, otros porque quieren trabajar la voz. Si vienen para encontrar salida laboral tienen que saber desde el principio que la vida del actor de doblaje es muy dura. Generalmente, es una profesión complementaria, a excepción de las grandes glorias de siempre. Pero lo normal es hacer trabajos esporádicos mientras se tiene otra profesión.

Has trabajado en todos los campos del doblaje: publicidad, animación, documentales, series, películas... ¿hay mucha diferencia entre ellos?
Muchísima. La publicidad es un mundo diferente. La animación puede ser más fácil o más difícil que las series normales, porque te permite más creación, te permite más libertad, pero la sincronía es más difícil porque el personaje hay que crearlo y eso es una dificultad que en una serie no tienes, en una serie hay que seguirle al personaje. Y seguirle también es dificilísimo, ahí tienes un modelo que tienes que copiar a la perfección. Y en el género documental, narrar un documental sencillo si puede ser una labor asequible. Sin embargo, un documental de mucho peso, que narre un tema muy importante, de mucha trascendencia, que este muy bien hecho y que el locutor tiene que recrearse... es casi como una película, solo que no va en la boca sincronizado.

También has trabajado en grandes producciones como "La invención de Hugo", "X-Men Evolution", "Transformer" o "Harry Potter", ¿es muy distinto a cuando trabajas en un telefilm?
Si, en el trabajo de cine se cuida muchísimo más, se presta más atención a como quedan los productos. En televisión se pasa menos veces, son trabajos más cortos, no se aprecian tanto. Digamos que una película de cine después queda en DVD y es como un objeto de culto, entonces por esa razón se afina muchísimo, se buscan mucho más los matices.


Ahora mismo en este país está muy de moda ver series extranjeras por Internet y hay mucho defensor de las Versiones Originales Subtituladas (VSO), ¿cómo profesional del doblaje esto te duele?
Yo no reniego de ellas, lo que si reniego es de la gente que va de talibán y dice que el doblaje es una abominación, que es un pastiche... Hay grandísimos profesionales en este país que son tan buenos actores de voz como los de pantalla. Hay actores que han felicitado a los artífices de su doblaje, como Anthony Hopkins, y Michael Douglas está encantado, y Antonio Banderas creo que él mismo pidió que se le doblara. Entonces yo no reniego de ello, pero reconozco que la gente que quiera ir a ver una versión original en un estreno de una película no tiene donde ir. Al igual que respeto la gente que prefiera ver los matices del original, yo prefiero la versión doblada porque los subtítulos te hacen perder mucho.

¿Y cuál crees que es la razón por la que los actores de doblaje siempre están en un segundo plano?
Porque el trabajo está bien hecho, porque el hombre de la pantalla dice exactamente lo que dice tu voz y porque el personaje de la pantalla siente lo que tú haces sentir con la voz. Si no oyes al actor Fulanito de tal en el atril y estás oyendo al personaje que tienes en pantalla y te olvidas de que hay una voz interpretándole, ese es el éxito del doblaje. Entonces está poco valorada porque esas personas que están detrás de la cara con la voz no se notan. Si el trabajo está bien hecho, es cuando menos se nota el doblaje.




¿Crees que llegará un día en el que la mayoría de las producciones audiovisuales serán con subtítulos cómo sucede en otros países?
Se amenaza con ello, ya lo ha dicho algún ministro porque dicen esa estupidez de que es una de las razones por las que en este país no se aprende inglés, porque se doblan las películas. En otros países se doblan y la gente tiene conocimientos de idiomas. Por esa regla de tres no deberíamos escuchar ni a Alejandro Sanz, ni a Bisbal, ni a Shakira, ni a nada parecido. Sí que hay nubes de tormenta que han dicho que el doblaje hay que suprimirlo paulatinamente. Afortunadamente, en el extranjero se sigue doblando y hay películas que es imposible verlas en versión original. Los subtítulos hay gente que dice que no les molesta, a mí me molestan una barbaridad y además que el subtítulo no da los matices, no da los juegos de palabras, no da las frases completas, no da los guiños... Es un resumen y si estás viendo un resumen, yo prefiero el doblaje.


La anécdota



Recuerdo que hace años, cuando la gente comenzaba a tener móviles más modernillos, lo primero que se pasaba la gente por bluetooth eran las cuñas publicitarias de la "gaseosa Cruz de Gorbea", ¿cómo surgió la idea?
Eso fue una gamberrada de cuadrilla. Cuando teníamos veinte y pico años estábamos parodiando el acento cerrado, "aldeanote" y empezamos a inventarnos lo de la gaseosa Cruz de Gorbea. Después a mí se me ocurrió grabar las cuñas como una real, aunque el producto no existiera. Estuvo en una cinta de casete en un cajón de mi casa durante mucho tiempo. Hasta que un día se lo pasé a un conocido mío que tenía una página web de humor y de esa página empezó a cogerlo la gente y se produjo el milagro. La gente empezó a pasárselo, y a pasárselo, y a pasárselo y como un virus se extendió.

Es que para ser algo inventado tiene hasta su propio logotipo y puedes encontrar botellas con él impreso.
Lo de la botella de gaseosa es porque un amigo de Barcelona, que es publicista, me hizo el logotipo, incluso otro me paso el logotipo en chino, cuando estuvo viviendo en China. Al final, todo eso fueron colaboraciones de cenas en las que surgen ideas de yo te hago el logo, yo te voy a hacer un montaje con Photoshop...

¿Y la versión china?
La hice yo, una locución china totalmente inventada con un argot chino-vasco raro imaginario y subtitulado, ahí sí que valen los subtítulos, intentando que lo que se dice sobre la gaseosa haga como si lahostia sonara en chino.


Así que no fue por qué cruzase la frontera, ¿no?
No creo que llegase a China, pero sí que lo tenía gente en México y en Estados Unidos, pero era porque lo llevó gente de aquí que vivía allí.

¿Tú cómo viviste ese boom?
Con mucha sorpresa, porque yo no me esperaba que una gamberrada de estas se fuera a extender de esa forma. Luego ya ves normal que todo el mundo lo tenga en el móvil, pero al principio me sorprendió mucho.

¿Y te pasó alguna vez eso que dicen "te voy a pasar esto al móvil, ya verás que risas"?
Si, y decirle "pero si esto lo he hecho yo". O gente que te presenta diciéndote "mira este es el de la gaseosa", ni actor de doblaje, ni es Fulanito, ni nada. En una ocasión un tío se puso a hacer el ganso y se puso de rodillas diciéndome "me inclino ante ti".

¿Cuántas cuñas fueron al final?
Al principio hice nueve o diez. Luego Juanma Ortega, ahora en la Cadena Ser, me pidió desde 40 Principales para un programa especial del Anda Ya matinal que se iba a hacer en el Paraninfo de la Universidad de aquí, que hiciera unas cuñas especiales para el programa y empecé a hacer más. Finalmente quedaron en 17.




2 comentarios:

Alberto Cazorla Luna dijo...

¡Este tío es un cuentista!

Alberto Cazorla Luna dijo...

Vive a cuenta de su padre,
a todo lujo... un auténtico Playboy.
No ha dado un palo al agua en su vida.
Eso sí... ¡Tiene un piquito de oro!
¡Y más cara que espalda, para salir por ahí con todo ese cuento!